En mi aporte
anterior en mi Blog, hablé de la poesía afroantillana de Palés Matos y si su
poesía es una perspectiva auténtica de la cultura negra. Sin embargo, ahora ya
leímos unos poemas de Nicolás Guillén, un poeta afroantillana mulata; Es un
negro auténtico y nos muestra eso a través de su poesía en Motivos de
son.
También Guillén
usa onomatopeyas para hacer música a través de sus palabras en sus poemas. La
música retrata la espiritualidad y conexión entre los negros caribeños y sus
raíces africanos. Realmente los sonidos y onomatopeyas son una lengua apropiada
del cultura africana. En Sensemaya,
Guillén usa los sonidos para contar de un ritual africano y dice repeticiones
como "Mayombe-bombe-mayombé!," y "Senseymayá.... senseymayá."
A través de esos sonidos,
Guillén caracteriza los negros como espiritual, y a través de esa mostración de
lo negro, Guillén demuestra orgullo de la raza negra. De hecho, la música en Sensemaya había capturado por Silvestre
Revueltas y su orquesta, como puede ver abajo.
Además, Guillén
hace una conexión entre las razas blancas y negras (que es perfectamente
auténtico porque es mitad negro y mitad blanco), pero sin superioridad de una
raza. En sus poemas, explica que los blancos realmente les gustan a los negros,
pero la sociedad no le permite el gusto. Como en los poemas 1-3 de Motivos de son, Guillén dice, "e
que me lo desía era un negro como yo." No critica a los blancos, sino
Guillén trata de transformar la idea de raza como algo aceptable en la
sociedad. No hay una raza superiora, y Guillén trata de darse cuenta al Caribe,
y al mundo, sobre la fuente rota entre razas diferentes. Una fuente rota que
necesitamos reparar.
Ahora, concluyo
con una extensión de mi tesis principal. ¿Por qué la escritura de Palés Matos
es más agresivo sobre la injusticia racial que la escritura de Guillén? ¿Sus
razas hacen un papel en la actitud que tiene la voz poética en sus poemas?
Dígame que piensa sobre estas preguntas.
Hola, Bradford:
ReplyDeleteGracias por este comentario y por compartir el video de Silvestre Revueltas. ¡La música me parece fantástica! Es interesante que ver cómo un poema que celebra unas culturas que antes eran rechazadas, ha llegado a inspirar música de concierto. Es un excelente ejemplo del fenómeno de la transculturación, de que hablaba Fernando Ortiz.